DOLOR DE ESPALDA Y LUMBALGIA


El dolor de espalda y disfunción lumbopelvica

El primer artículo va dedicado a la Lumbalgia . El dolor de espalda es la causa principal de incapacidad  y la  más común de absentismo laboral,  uno de los motivos más frecuentes de consulta en Atención Primaria;  el 80% de la población padece, en algún momento de su vida de dolor lumbar;  un 5-10% de los casos se cronifica. En España los resultados de esta patología  causan una  reducción en la calidad de vida y un importante gasto médico.  El origen del dolor lumbar se puede clasificar como mecánico, neuropático o secundario a otra causa. El dolor mecánico implica que la causa del dolor está en la columna o en sus estructuras de soporte y es la causa más común de lumbalgia (80-90%). La lumbalgia es un síntoma de la presencia de dolor vertebral o paravertebral lumbar en el 80 % de los casos, es inespecífica  y no se puede objetivar la causa concreta de su origen. Los protocolos de actuación del American College of Physicians recomiendan diagnóstico por  imagen para el dolor lumbar solo en caso de  déficit neurológico progresivo o severo, ante sospecha de patología subyacente , para evaluación del paciente previa a cirugía o inyección de esteroides a nivel epidural. En caso de evaluación de discopatía con síntomas neurológicos, fracturas vertebrales o metástasis es importante resaltar que el diagnóstico debe ser clínico y no radiológico,  los síntomas y la exploración  nos dirigen a la causa del problema.  Lo que sí ha demostrado evidencia de mejoría es mantener la actividad física tanto como tratamiento como para la prevención de futuros episodios de lumbalgia.

Una revisión Cochrane muestra que para reducir el dolor y mejorar la incapacidad en caso de lumbalgia aguda,  es más efectivo permanecer activos que el descanso en cama.  Hay evidencia mínima de la efectividad de los AINES en caso de radiculopatía, el ensayo clínico  UK BEAM (UK Back Pain and Exercise and Manipulation) muestra que la fisioterapia, el control por parte del paciente y la manipulación seguida de ejercicio controlado,  consigue un beneficio moderado durante 3 meses y persistente,  en menor medida, al cabo de 12 meses.  Plantear la reducción del dolor como el principal objetivo  es insuficiente. Hay que recordar que existen episodios dolorosos recurrentes  y con el tratamiento se disminuye el número de estos.  También debemos  tener en cuenta las  asimetrías pélvicas, asimetría de las articulaciones sacroilíacas, alteraciones en  la distribución del tono muscular, dismetría en los miembros inferiores y las curvas escolióticas; todo esto afecta y puede ser la causa  de lumbalgias y por esto el tratamiento debe ser integral y no estar centrado a nivel local .  Existe suficiente evidencia por parte de revisiones sistemáticas de que la manipulación vertebral es efectiva para el tratamiento de las lumbalgias. En primer lugar hay que descartar si es alguna patología subyacente la que provoca el dolor y asegurarnos que estamos ante un problema mecánico. Se debe realizar después un análisis de la funcionalidad del paciente,  donde está alterada la movilidad (zonas de disfunción) y será en estas zonas donde se debe centrar el tratamiento.

 

 

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